LA BANDA SONORA DE ESTA HISTORIA
Debía ser muy tarde ya. La cita de Alice se había anulado y ella se quedó con las ganas de algo más. Así que se maquilló y se vistió igual que si fuera a salir.
Primero fue la música de Leonard la que le animó y se pintó las uñas y se puso liguero. Después sintió sed y al mirarse en el reflejo de la ventana, decidió que un martini era lo que más pegaba con esa imagen chic que había conseguido. Estaba sola pero la noche empezaba a ser de lo mas interesante, un momento secreto en compañia de nadie.
Las mujeres como Alice gustan a casi todos los hombres.Y cuanto más bebía martini tambien más se gustaba a ella misma. Fue una conjunción de muchas cosas... el estar sexy, las copas, la música... era libre para sentir a solas, ¿y qué Alice no tiene un espejo en su casa?. Ella los utilizaba a menudo para saltar a ese otro mundo, más etéreo, que había bautizado como Albanta.
Y allí delante de Albanta, cerró los ojos y se dejó llevar por todo. Al abrirlos vio su imagen bailando sutilmente mientras se acariciaba. Y ese retrato le gustó, pero le recordó a su cita, esa que al final nunca había sucedido. Sin noción de la hora y tan desinhibida a Alice le apeteció jugar. Castigar, de alguna manera, al tipo que se había atrevido a dejarla plantada.
No sabía muy bien que papel adoptar, el de ángel endemoniado o el de demonio angelical. En el fondo no le importaba porque sabía que ambos podrían volver loco a cualquiera. Con un mensaje, con un solo mensaje, consiguió poner la máquina de su venganza en marcha...
"mmmm, estoy tan sola"
y su víctima ya estaba perdida.
Sonó el teléfono y lo dejó sonar varias veces antes de cogerlo y contestar dulcemente. Con ese tono que no dice nada, pero lo dice todo. Su amigo la invitó a conectarse a la webcam y ella no lo dudó.
No hacía falta fingir ni un solo gesto, sus movimientos eran acompasados, su mirada tranquila, sus palabras calmadas, todo como quien sabe, de antemano, que va a triunfar. Y consiguió lo que quería sin apenas esfuerzo. Nada fue explícito, solo mostró en su justa medida para que al otro lado, el impulso masculino, se imaginara a Alice de tantas formas y maneras... que quisiera tenerla, tocarla, poseerla y lo quisiera ya. Pero Alice solo dijo...
"tengo sueño, me voy a dormir"
Con la partida ganada cerró los ojos con una sonrisa. A las seis de la mañana un mensaje le despertó...
"No puedo dormir, necesito hablar contigo, no dejo de pensar en ti, por favor llámame".
Pero Alice nunca respondió.


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